LA LECTURA EFICAZ DE LA BIBLIA – Guia para la Compresión de La Biblia – Parte 7 – LOS EVANGELIOS: UNA HISTORIA CON MUCHAS DIMENSIONES – Gonrdon D. Fee y Douglas Stuart

La Lectura Eficaz de La Biblia

LOS EVANGELIOS: UNA HISTORIA CON MUCHAS DIMENSIONES

Como pasa con los Hechos y las epístolas, los evangelios parecen a primera vista de fácil interpretación. Como los materiales de los evangelios se pueden dividir en dichos y narraciones, esto es, en las enseñanzas de Jesús y las historias acerca de Jesús, en teoría uno podría seguir los principios de interpretación de las epístolas para las primeras, y los principios de las narraciones históricas para las segundas.

En cierto sentido esto es verdadero. Sin embargo, no es tan fácil como parece. Los cuatro evangelios forman un género literario único, para el cual hay pocas analogías reales. Su singularidad, que examinaremos de paso, es lo que presenta la mayoría de los problemas exegéticas, pero también hay algunas dificultades hermenéuticas.

Algunas de estas, por supuesto, toman la forma de aquellos “dichos duros” de los evangelios, pero la dificultad hermenéutica principal consiste en la comprensión del “reino de Dios”, una expresión que es absolutamente crucial para todo el ministerio de Jesús, y que sin embargo se presenta al mismo tiempo en el idioma y los conceptos del judaísmo del siglo primero. El problema está en la manera de traducir tales ideas y conceptos a nuestra propia cultura.

LAS CARACTERISTICAS DE LOS EVANGELIOS

Casi todas las dificultades que se encuentran al interpretar los evangelios se derivan de dos hechos principales: (1) Jesús mismo no escribió un evangelio; vienen de otros, no de El. (2) Hay cuatro evangelios.

El hecho de que los Evangelios no vienen de Jesús mismo es una consideración muy importante. Si El hubiera escrito algo, por supuesto, se hubiera parecido menos a los evangelios y más a los libros proféticos del Antiguo Testamento, digamos como Amós; una colección de oráculos y dichos, más unas pocas narraciones personales breves (como Amos 7:10-17). Los evangelios contienen también colecciones de dichos, pero siempre están tejidos como parte integral de la narración histórica de la vida y el ministerio de Jesús.

100 La lectura eficaz de la Biblia

Por consiguiente, no son libros hechos por Jesús, sino libros acerca

de Jesús, los cuales al mismo tiempo contienen una colección de sus

enseñanzas.

La dificultad que esto nos presenta no se debe exagerar, llero existe

y hay que tratarla. Se puede apreciar mejor esta dificultad al observar

la analogía de Pablo en los Hechos y sus epístolas. Si no tuviéramos

los Hechos, por ejemplo, podríamos reunir algunos de los elementos

de la vida de Pablo a partir de las epístolas, pero tal presentación

sería insuficiente. Asimismo, si no tuviéramos las epístolas, nuestra

comprensión de su teología, basada solamente en sus discursos de

los Hechos también sería insuficiente. .. y en cierto modo. sin

equilibrio. Para considerar los asuntos clave de la vida de Pablo, por

tanto, leemos los Hechos y les añadimos la información que él da en

las epístolas. Para su enseñanza no vamos a los Hechos primero, sino

a las epístolas, y a los Hechos como recurso adicional.

No obstante, los Evangelios no son como los Hechos, pues en ellos

tenemos a la vez una narración de la vida de Jesús, ytextos extensos

de sus dichos (enseñanzas) como parte absolutamente fundamental

de esa vida. Ahora bien, los dichos no fueron escritos por El, como

las epístolas fueron escritas por Pablo. La lengua materna de Jesús

fue el arameo; sus enseñanzas llegan hasta nosotros en una traducción

al griego. Además, los mismos dichos con frecuencia aparecen

en dos o tres de los Evangelios, y aun cuando aparezcan en la misma

secuencia cronológica o en el mismo fondo histórico. rara vez se

encuentran expresados en las mismas palabras en cada uno.

Para algunos esta realidad es amenazante. pero no tiene que ser

así. Es cierto, por supuesto, que algunos eruditos bíblicos han

desfigurado esta realidad de modo que sugieren que no se puede

confiar en ninguna parte de los evangelios. No se debe sacar tal

conclusión, pues algunos buenos eruditos bíblicos han demostrado

la confiabilidad histórica de los materiales de los evangelios.

Nuestro punto de vista es claro. Dios nos dio lo que sabemos

acerca del ministerio terrenal de Jesús de este modo, no con la

mentalidad mecánica y de grabadora de algunos. Y, en todo caso, el

hecho que los evangelios no fueron escritos por Jesús, sino acerca de

El, son parte de la genialidad de ellos, no su debilidad. pensamos

nosotros.

Hay cuatro evangelios. ¿Cómo ocurrió eso, y por qué? Después de

todo, no tenemos cuatro Hechos de los Apóstoles. Además. los

materiales de los primeros tres Evangelios son a menudo similares y

por eso los llamamos evangelios sinópticos (“que se pueden ver

juntos”). En realidad, uno se preguntaría para qué retener el

evangelio de Marcos, si la cantidad de información que se halla

Los evangelios: una historia con muchas dimensiones 101

exclusivamente en él no alcanzaría a llenar ni dos páginas impresas.

Otra vez. decimos que el hecho de que sean cuatro es parte de su

genialidad.

Entonces, ¿cuál es la característica esencial de los Evangelios, y

por qué su naturaleza única es tan genial? ¿Por qué cuatro? No

podemos dar una respuesta con certeza absoluta a esta pregunta,

pero una por lo menos es sencilla y pragmática; había diferentes

comunidades cristianas que necesitaban un libro acerca de Jesús. Por

muchas razones, el evangelio escrito para una comunidad o grupo de

creyentes no satisfacía necesariamente todas las necesidades de otra

comunidad. Así que uno se escribió primero (Marcos. según la

opinión más común), y ese evangelio se volvió a “escribir” dos veces

(Mateo y Lucas) por diferentes razones, para satisfacer diferentes

necesidades. Independientemente de ellos, otra vez por otras razones

de diferente tipo. Juan escribió un evangelio. Creemos que todo

esto fue dispuesto así por el Espíritu Santo.

Para la Iglesia posterior, ninguno de los evangelios supera a los

demás, pero cada uno es igualmente valioso y posee la misma

autoridad. ¿Por qué es eso así? Porque en cada caso el interés en

Jesús está en dos niveles. Primero, existía la preocupación puramente

histórica de que el contenido de los evangelios era lo que Jesús fue

y lo que enseñó y dijo; es este Jesús, quien fue crucificado y se

levantó de entre los muertos, a quien ahora adoramos como al Señor

resucitado y exaltado en gloria. Segundo, existía la preocupación

existencial de volver a contar la historia para satisfacer las necesidades

de comunidades futuras que no hablaban arameo sino griego, y

que no vivían en un ambiente judío rural y agrícola, sino en Roma. o

Efeso, o Antioquía, donde el Evangelio se enfrentaba a un medio

pagano y urbano.

En cierto sentido, por lo tanto, los evangelios ya se nos presentan

como modelos hermenéuticos, pues insisten, por sus propias características,

en que nosotros también narremos la misma historia

dentro del fondo cultural del siglo veinte.

Así pues, estos libros que nos cuentan virtualmente todo lo que

conocemos acerca de Jesús, no son biografías aunque en parte sean

biográficos. Ni son como las “vidas” contemporáneas de grandes

hombres, aunque registran la vida del más grande de los hombres.

Son, según dice Iustino Mártir, padre de la iglesia del siglo segundo,

“las memorias de los apóstoles”. Cuatro biografías no podrían

mantener el mismo valor; estos libros son igualmente valiosos

porque al mismo tiempo que registran los hechos acerca de Jesús,

recuerdan las enseñanzas de Jesús y cada uno es un testimonio

acerca de Jesús. Esta es su característica genial y esto es importante,

102 La lectura eficaz de la Biblia

tanto en cuanto a la exégesis como en lo que refiere a la hermenéutica.

Por tanto, la exégesis de los evangelios nos exige que pensemos en

el fondo histórico en que vivió Jesús, y el de los autores.

EL FONDO mSTÓRICO

Recuerde que la primera tarea de la exégesis es estar conciente del

fondo histórico. Esto significa no solamente conocer el contexto

histórico en general, sino también la formación de una reconstrucción

tentativa, pero inteligente, de la situación a la cual se refiere el

autor. Esto se complica a veces debido a la característica de los

evangelios como documentos con dos niveles de interpretación. El

fondo histórico, ante todo, tiene que ver con Jesús mismo. Esto

incluye tanto el conocimiento de la cultura y la religión del siglo

primero, el judaísmo de Palestina en el cual El vivió y enseñó, como

la comprensión del contexto particular de un dicho o una parábola

dados. El fondo histórico también tiene que ver con los autores (los

evangelistas) y la razón que tuvieron para escribir.

Sabemos que la consideración de los diversos fondos puede ser

una tarea dura para el lector común. Además, sabemos también que

en los evangelios se aplica más erudición especulativa que en

ninguna otra parte de los estudios del Nuevo Testamento. Los

evangelios, por sus dos niveles de interpretación, son de una

característica singular. No pensamos que podamos hacer a los

lectores expertos en estos asuntos; en realidad, a veces dudamos de

los llamados “expertos” también. Nuestra esperanza es que usted

pueda apreciar más los evangelios por lo que son en sí, y que pueda

responder a las preguntas que surjan durante su lectura.

Fondo histórico general de Jesús

Es indispensable para comprender a Jesús sumergirse en el estudio

del judaísmo del siglo primero, del cual participó El. Esto significa

mucho más que conocer que los saduceos no creían en la resurrección.

Hay que saber por qué no creían y por qué Jesús se comunicó

tan poco con ellos.

Para este tipo de información de fondo se necesita una buena

lectura de fuentes externas. Los libros siguientes serán muy útiles:

Ioachím [eremlas, Jerusalem in the Time of ]esus (Filadelfia:

Fortress, 1969).

Eduard Lohse, The New Testament Environment (Nashville:

Abingdon, 1976), pp, 11-196.

J. Duncan M. Derrett, Jesus’s Audience (Nueva York: Seabury, 1973).

Un aspecto especialmente importante de esta dimensión del

Las evangelios: una historia con muchas dimensiones 103

contexto histórico, pero que a menudo se pasa por alto, tiene que ver

con la forma de la enseñanza de Jesús. Todo el mundo sabe que Jesús

enseñó frecuentemente en parábolas. Lo que la gente no reconoce es

que El usó varias formas de parábolas. Por ejemplo. fue un experto

en las exageraciones con propósito (hipérboles). En Mateo 5:29, 30 (y

el paralelo en Marcos 9:43-48) Jesús les dice a los discípulos que se

saquen un ojo o se corten una mano que les sean ocasión de pecar.

Ahora todos sabemos que Jesús no quiso decir eso, sino que las

personas deben quitar de su vida todo lo que las haga pecar. ¿Cómo

sabemos que El no quiso decir lo que dijo? Porque todos podemos

reconocer la exageración como técnica didáctica muy eficaz. en la

cual debemos poner más atención a lo que quiere decir el maestro,

que a lo que dice.

Jesús también usó con mucha eficacia los proverbios (p. e., Mateo

6:21; Marcos 3:24), similes y metáforas (Mateo 10:16; 5:13), poesía

(Mateo 7:7, 8; Lucas 6:27, 28), preguntas (Mateo 17:25) e ironía

(Mateo 16:2, 3) entre otras formas. Si desea más información sobre

este asunto y otros, le recomendamos que lea The Method and

Message of lesus’ Teaching (Filadelfia: Westminster, 1978) de Robert

H. Stein. .

Fondo histórico particular de Jesús

Este es un aspecto más difícil de la reconstrucción del fondo

histórico de Jesús, especialmente porque muchas enseñanzas suyas

se presentan a menudo en los evangelios sin mucho contexto. La

razón de esto es que las palabras y hechos de Jesús fueron

transmitidos oralmente durante un período de quizá treinta años o

más, en el cual no existía el texto completo de los evangelios. Se

transmitía el contenido de los evangelios en historias y dichos

separados (fragmentos). Muchos de estos fragmentos fueron transmitidos

con sus contextos originales. Los eruditos han dado a esos

fragmentos el nombre de historias con máximas, porque la historia

existe solamente por la máxima o dicho que la concluye. Un ejemplo

de este tipo de narración es Marcos 12:13-17, cuyo contexto es una

pregunta sobre el pago de los impuestos a los romanos. Concluye con

la famosa declaración de Jesús: “Dad a César lo que es de César, y a

Dios lo que es de Dios.” ¿Se imagina usted lo que podríamos haber

hecho al reconstruir el contexto original para ese refrán, si no se

hubiera transmitido con él?

La verdadera dificultad. por supuesto. viene con el hecho de que

muchos de los dichos y enseñanzas de Jesús fueron transmitidos sin

sus contextos. Pablo mismo ‘es testigo de esa realidad. Tres veces él

cita dichos de Jesús (1 Corintios 7:10; 9:14; Hechos 20:35) sin aludir

104 La lectura eficaz de la Biblia

a sus contextos históricos originales, lo cual no era de esperarse. De

estos dichos, los dos de 1 Corintios también se encuentran en los

evangelios. Las palabras sobre el divorcio se encuentran en dos

contextos diferentes (sobre el discipulado en Mateo 5:31, 32, y las de

controversia en Mateo 19:1-10 y Marcos 10:1-12). Las palabras sobre

el “derecho al pago” están en Mateo 10:10 y su pasaje paralelo en

Lucas 10:7 en el contexto de las misiones de los doce y de los

setenta. En cambio, las palabras de Hechos no se encuentran en los

evangelios, y carecen de contexto original para nosotros.

No debe sorprendernos, por lo tanto, que muchas de esas declaraciones

(sin contexto) estuvieran a disposición de los evangelistas, y

que ellos mismos, bajo la guía del Espíritu Santo, les dieran los

contextos actuales. Esa es una de las razones por las cuales a menudo

encontramos la misma máxima o enseñanza en diferentes contextos

de los evangelios. Por la misma razón también. las palabras con

temas similares. o con el mismo asunto, a menudo se agrupan en los

evangelios de modo temático.

Mateo, por ejemplo. tiene cinco colecciones temáticas extensas

(cada una de ellas concluye más o menos así: “Cuando hubo acabado

Jesús todas estas palabras…”: la vida en el reino (el llamado Sermón

del Monte, capítulos 5-7), instrucciones para los ministros del reino

(10:5-42). las parábolas del reino activo en el mundo (13:1-52),

enseñanza acerca de las relaciones y la disciplina en el reino (18:135),

la escatología, o la consumación del reino (capitulas 23-25).

Se puede ilustrar esta colección de Mateo de dos modos. basándose

en la colección del capitulo 10: (1) El contexto es la histórica

misión de los doce, y las instrucciones que Jesús les da al enviarlos

(vv. 5-12). En los versículos 16-20. sin embargo, las instrucciones

son para un período posterior, pues en los versículos 5-6 se les había

dicho que fueran solamente a las ovejas perdidas de Israel, en tanto

que el versículo 18 profetiza que ellos serán llevados delante de

“gobernantes”, “reyes” y “gentiles”, y ninguno de estos fue incluido

en la misión original de los doce. (2) Estas bien dispuestas declaraciones

se encuentran esparcidas por todo el evangelio de Lucas en

este orden: 9:2-5; 10:3; 21:12-17; 12:11, 12; 6:40; 12:2-9; 12:51-53;

14:25-27; 17:33; 10:16. Esto sugiere que Lucas también tuvo acceso a

la mayoría de estas declaraciones. pero como unidades separadas.

las cuales él puso entonces en diferentes contextos.

Al leer los evangelios, una de las cuestiones a considerar. aunque

no se pueda resolver con certeza, es si los que escuchaban a Jesús

mientras impartía determinada enseñanza, estaba formada por el’

círculo íntimo de sus discípulos, las multitudes o sus opositores. El

descubrimiento del contexto histórico de Jesús. o de su audiencia,

Los evangelios: una historia con muchas dimensiones 105

no tiene que afectar el significado básico de una máxima dada. pero

amplía la perspectiva del lector. y a menudo ayuda a comprender el

propósito de lo que Jesús dijo.

El fondo histórico del evangelista

En este punto estamos tratando del fondo histórico de cada autor,

que lo impulsó a escribir el evangelio, en primer lugar; no del

contexto literario en el que cada evangelista ha colocado sus

materiales acerca de Jesús. Otra vez debemos adivinar mucho. pues

los evangelios mismos son anónimos (los autores no son identificados

por nombre en ellos) y no podemos estar seguros de sus lugares

de origen. Sin embargo, podemos estar bastante seguros de los

intereses y preocupaciones de cada uno de los evangelistas, por la

manera como seleccionaron. dispusieron y presentaron sus

materiales.

El evangelio de Marcos, por ejemplo, tiene el interés especial de

explicar las características del mesiazgo de Jesús. Aunque Marcos

sabe que el Mesías es el poderoso Hijo de Dios (1:1), quien atraviesa

Galílea con poder y compasión (capítulos 1-8:26), también sabe que

repetidas veces, Jesús mantuvo oculto su mesiazgo (véase 1:34; 1:43;

3:12; 4:11; 5:43; 7:24; 7:36; 8:26; 8:30). La razón de este silencio es

que solamente Jesús entiende la esencia verdadera de su destino

mesiánico: el del siervo sufriente que vence por medio de la muerte.

Aunque les explicó esto a sus discípulos en tres ocasiones. ellos

también se quedaron sin entender (8:27-33; 9:30-32; 10:32-45). Como

el ciego que fue tocado dos veces (8:22-26), ellos necesitan un

segundo toque, la resurrección. para poder ver con claridad.

La preocupación de Marcos por el aspecto de siervo sufriente del

mesiazgo de Jesús es más evidente. por el hecho de que no incluye

ninguna enseñanza de Jesús sobre el discipulado. hasta después de

la primera explicación de su propio sufrimiento en 8:31-33. La

enseñanza implícita, tanto como la explícita, es clara. La cruz y la

servidumbre que Jesús experimentó son también las señales del

verdadero discipulado. Un poeta lo expresó así: “Es la senda por la

que el Maestro pasó. ¿No debería también pasar por ella el siervo?”

Todo esto se puede ver en una lectura cuidadosa del evangelio de

Marcos. Este es -su contexto histórico. Su situación precisa requiere

más conjeturas, pero podemos tener en cuenta la tradición antigua

que dice que el evangelio de Marcos refleja las “memorias” de Pedro.

y que aparece en Roma poco después del martirio del apóstol, en un

período de mucho sufrimiento entre los cristianos de Roma. En todo

caso, la lectura y el estudio contextuales son tan importantes para los

evangelios como para las epístolas.

106 La lectura eficaz de la Biblia

EL CONTEXTO LITERARIO

Ya nos hemos referido a esto en la sección “el fondo histórico

particular de Jesús”. El contexto literario tiene que ver con el lugar

de un fragmento dado dentro del contexto de cualquiera de los

evangelios. Hasta cierto punto, este contexto probablemente ya

estuviera fijado por su contexto histórico original, que tal vez los

evangelistas conocían. Sin embargo. como ya hemos visto, muchos

de los materiales de los evangelios deben su contexto actual a los

evangelistas mismos, de acuerdo con la forma en que los inspiró el

Espíritu.

Nuestro propósito aquí es doble: (1) ayudarle a usted a hacer la

exégesis o leer una declaración o una narración dada en su contexto

actual en los evangelios, comprendiéndola, y (2) ayudarle a entender

la naturaleza de la composición de los evangelios completos, y así

interpretar cualquiera de los evangelios, no solamente hechos

aislados acerca de la vida de Jesús.

Interpretación de fragmentos aislados

Al tratar de la interpretación de las epístolas, dijimos que hay que

aprender a pensar en “párrafos”. Eso no tiene tanta importancia con

respecto a los evangelios, aunque se aplique de vez en cuando,

especialmente en los grupos grandes de enseñanzas. Comoanotamos

al principio, estas secciones de enseñanzas tienen, en realidad,

ciertas similitudes, con nuestro método para las epístolas. Debido al

carácter singular de los evangelios, sin embargo, se deben hacer dos

cosas aquí: pensar horizontal y verticalmente.

Esta es sencillamente nuestra manera de decir que al interpretar o

leer uno de los evangelios, hay que tener en cuenta las dos realidades

de los evangelios que se mencionaron antes: que hay cuatro

evangelios, y que son documentos con dos niveles de interpretación.

El pensamiento horizontal. Pensar horizontalmente significa que al

estudiar un fragmento en cualquier evangelio, hay que estar consciente

de los paralelos en los otros evangelios. Claro, no se debe

exagerar este punto, pues ninguno de los evangelistas esperaba que

su evangelio fuera leído en paralelo con los otros. No obstante, el

hecho de que Dios haya puesto cuatro evangelios en el canon

significa que no se debe leer un evangelio sin tener en cuenta los

otros tres.

Advertimos que el propósito del estudio de los evangelios en

paralelo no es llenar la historia de un evangelio con detalles de los

otros. Usualmente, tal lectura tiende a armonizar todos los detalles

de los evangelios y así oscurece los aspectos distintivos de cada

evangelio que el Espíritu Santo inspirara. Tal “relleno” puede

Los evangelios: una historia con muchas dimensiones 107

interesarnos para la historia de Jesús, pero aquí nos preocupa más

ahora el nivel canónico.

Hay dos razones básicas para el pensamiento horizontal. Primera,

los pasajes paralelos a menudo nos hacen apreciar los rasgos

distintivos de cualquiera de los evangelios. Afin de cuentas, la razón

para tener cuatro evangelios es precisamente la diferencia que existe

entre ellos. Segunda, los paralelos nos informan de las diferentes

clases de contextos en los cuales sobrevivieron los mismos materiales

u otro similares en la iglesia de aquellos tiempos. Daremos

ilustraciones de cada uno de ellos, pero primero diremos algo sobre

las presuposiciones.

Es imposible leer los evangelios sin tener ciertas ideas preconcebidas

sobre sus relaciones mutuas, aunque nunca se haya pensado en

ello. La más común, pero la menos posible, es que cada uno de los

evangelios fue escrito independientemente de los otros. Hay sencillamente

demasiadas evidencias claras contra eso para que constituya

una opción real.

Consideremos, por ejemplo, el hecho del alto grado de similitud

verbal entre las narraciones de Mateo, Marcos y Lucas, así como en

el registro de las palabras de Jesús. las extraordinarias afinidades

verbales de las declaraciones de Aquel que “habló como ningún otro

hombre habló”, no deben sorprendernos. Sin embargo, llevar esto a

las narraciones es otra cosa, pues: (1) estas historias fueron contadas

primero en arameo, y estamos hablando del uso de palabras en griego,

(2) el orden de las palabras en griego es muy libre, y a pesar de

esto, a menudo las similitudes se extienden aun al orden preciso de

las palabras, y (3) que es muy improbable que tres personas en tres

lugares diferentes del Imperio Romano cuenten la misma historia

con las mismas palabras, aun con respecto a puntos menores del

estilo individual, como son las preposiciones y conjunciones. Sin

embargo, eso es lo que sucede una y otra vez en los primeros tres

evangelios.

Esto se puede ilustrar fácilmente con la narración de la alimentación

de los cinco mil, que es una de las pocas historias que aparecen

en los cuatro evangelios. Obsérvese lo siguiente:

1. Cantidad de términos griegos usados en el relato:

Mateo 157

Marcos 194

Lucas 153

Juan 199

2. Palabras comunes a los tres primeros evangelios: 53

3. Palabras que Juan tiene en común con todos los otros: 8 (cinco,

Los evangelios: una historia con muchas dimensiones 109

Lucas 21:20, 21

Pero cuando viereis

a Jerusalén rodeada

de ejércitos, sabed

entonces que su destrucción

ha llegado.

Entonces los que estén

en Judea, huyan

a los montes; y …

108 La lectura eficaz de la Biblia

dos, cinco mil, tomó los panes, doce canastas de pedazos)

4. Porcentaje de concordancia

Mateo y Marcos 59%

Mateo y Lucas 44%

Lucas y Marcos 40%

Juan y Mateo 8.5%

Juan y Marcos 8.5%

Juan y Lucas 6.5%

Las siguientes conclusiones parecen inevitables: Juan representa una

exposición independiente de la historia. El usa solamente las

palabras que son necesarias para contar la misma historia, y aun usa

una palabra griega diferente para hablar del pescado. En cambio, los

otros tres son claramente interdependientes en cierto modo. Los que

saben griego reconocen la improbabilidad de que dos personas

cuenten la misma historia independientemente, en forma narrativa,

y tengan una concordancia del 60% en las palabras usadas, y aun en

el orden exacto de las palabras.

Tomemos el ejemplo de las palabras de Marcos 13:14 y su paralelo

en Mateo 24:15: (“el que lee, entienda”). Estas palabras no podrían

ser parte de la tradición oral (dice lee, no oiga. y como en su primera

forma no se menciona a Daniel, es improbable que las palabras de

Jesús se refieran a Daniel). Las palabras fueron insertadas en la

declaración de Jesús por los evangelistas para beneficio de los

lectores. Parece muy improbable que hayan insertado el mismo

paréntesis, de modo independiente, en el mismo punto, dos autores

diferentes e independientes.

La mejor explicación de todos los datos es la: que sugerimos antes;

que Marcos escribió su evangelio primero, probablemente tomándolo,

en parte por lo menos, de sus recuerdos de la predicación y la

enseñanza de Pedro. Lucas y Mateo tuvieron acceso al evangelio de

Marcos y lo usaron independientemente como la fuente de consulta

principal para sus evangelios, pero también tuvieron acceso a otros

materiales acerca de Jesús, algunos de los cuales tenían en común.

Este. sin embargo, casi nunca se presenta en el mismo orden en los

dos evangelios, hecho que sugiere que ninguno de ellos tenía acceso

a lo que escribió el otro. Finalmente, Juan escribió independientemente

de los otros tres, y por eso su evangelio tiene muy poco en

común con ellos. Así es como el Espíritu Santo inspiró la redacción

de los evangelios.

El siguiente ejemplo breve ilustra la utilidad de esto para la

interpretación de los evangelios. Observe cómo aparecen las palabras

de Jesús sobre la “abominación desoladora” cuando se lee en

columnas paralelas:

Mateo 24:15, 16 Marcos 13:14

Por tanto, cuando Pero cuando veáis la

veáis en el lugar san- abominación desolato

la abominación dora de que habló el

desoladora de que profeta Daniel, pueshabló

el profeta Da- ta donde no debe esniel

(el que lee. en- tar (el que lee: entienda),

entonces los tienda), entonces los

que estén en Judea. que estén en Judea

huyan a los montes. huyan a los montes.

Se nota primeramente que estas palabras son del discurso de los

Olivos y están exactamente en la misma secuencia en los tres

evangelios. Cuando Marcos escribió estas palabras, les estaba pidiendo

a sus lectores que reflexionaran en lo que Jesús quiso decir al

hablar de “la abominación desoladora … puesta donde no debe

estar”. Mateo. también inspirado por el Espíritu, les ayudó a los

lectores al hacer más explícitas las palabras. Les recordó que Daniel

había hablado de la “abominación desoladora” y que lo que Jesús

quiso decir con las palabras “donde no debe estar” era “el lugar

santo” (el templo de Jerusalén). Lucas, igualmente inspirado por el

Espíritu Santo, interpretó sencillamente toda esta declaración para

beneficio de sus lectores gentiles. ¡Les hizo entender! Lo que Jesús

quiso decir con todo eso fue: “Cuando viereis a Jerusalén rodeada de

ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado.”

Entonces se puede ver que el pensamiento horizontal (en paralelismos)

y el conocimiento de que Mateo y Lucas usaron el evangelio

de Marcos, pueden ayudar en la interpretación de cualquiera de los

evangelios. De modo similar, el conocimiento de los pasajes paralelos

de los evangelios también ayuda a ver cómo los mismos

materiales se usaron en nuevos contextos en la Iglesia de aquellos

tiempos.

Tomemos, por ejemplo, la lamentación de Jesús sobre Jerusalén,

que es uno de los fragmentos que Mateo y Lucas tienen en común, y

que no se encuentra en Marcos. El texto aparece casi igual palabra

por palabra, en los dos evangelios. En Lucas 13:34, 35, pertenece a

una extensa colección de narraciones y enseñanzas mientras Jesús va

camino de Jerusalén (9:51-19:10). Viene inmediatamente después de

la advertencia acerca de Herodes, que Jesús había concluido con su

respuesta: ‘No es posible que un profeta muera fuera de Jerusalén.”

El rechazo del mensajero de Dios es la causa de la sentencia sobre

Israel.

En Mateo 23:37-39, la lamentación concluye los siete ayes sobre

110 La lectura eficaz de la Biblia

los fariseos, el último de los cuales se refiere a la muerte de los

profetas en Jerusalén. En este caso las palabras tienen el mismo

prop6sito en ambos evangelios, aunque colocadas en diferentes

situaciones.

Lo mismo se aplica a muchas otras declaraciones de Jesús

también. El Padrenuestro aparece en ambos evangelios (Mateo 6:713;

Lucas 11:2-4) en contextos sobre la enseñanza acerca de la

oración, aunque el énfasis principal de cada secci6n es muy

diferente. N6tese también que en Mateo sirve como modelo: “Vosotros,

pues, oraréis así”; en Lucas se permite la repetici6n: “Cuando

oréis, decid,” En cuanto a las Bienaventuranzas (Mateo 5:3-11; Lucas

6:20-23), en Mateo dice “los pobres en espíritu”, mientras que en

Lucas dice “vosotros los pobres” en contraste con “¡ay de vosotros,

ricos!” (6:24). En tales casos, mucha gente se contenta con la mitad

del canon solamente. Los evangélicos tradicionales leen solamente

“los pobres en espíritu”; y los activistas sociales “vosotros los

pobres”. Insistimos en que ambos son can6nicos. En un sentido muy

profundo, los verdaderos pobres son los que se reconocen como tales

delante de Dios. Ahora bien, el Dios de la Biblia que se encarn6 en

Jesús de Nazaret, es un Dios que aboga por la causa de los oprimidos

y desposeídos. No se puede leer el evangelio de Lucas sin reconocer

su interés en este aspecto de la revelaci6n divina (véase 14:12-14;

comp. 12:33, 34 con el paralelo en Mateo 6:19-21).

Para el estudio a fondo de los evangelios hay que acudir a una

sinópsis (presentaci6n de los evangelios en columnas paralelas).

El pensamiento vertical. Pensar verticalmente significa que cuando

se lee o se estudia una narraci6n o una enseñanza de los

evangelios, se está consciente de los fondos hist6ricos de Jesús y del

evangelista.

Se advierte que el prop6sito del pensamiento vertical no es

principalmente el estudio de la vida de Jesús como personaje

histórico, aunque esto siempre deba interesarnos, pues los evangelios

en su forma actual son la Palabra de Dios para nosotros, pero

nuestras propias reconstrucciones de la vida de Jesús no lo son. Otra

vez decimos que no se debe exagerar esta manera de pensar, pues es

solamente un llamado de atenci6n acerca de que muchos de los

materiales de los evangelios deben su contexto actual a los evangelistas,

y que la buena interpretación puede demandar que se estudie

cierto texto, primero en su contexto histórico original, como preludio

apropiado para la comprensión del mismo en su contexto

canónico actual.

Podemos ilustrar esto con el pasaje de Mateo 20:1-16, la parábola

de Jesús sobre los obreros de la viña. ¿Qué significa esto en el

Los evangelios: una historia con muchas dimensiones 111

contexto actual de Mateo? Por observaci6n horizontal notamos que a

ambos lados de la parábola, Mateo tiene extensos textos que siguen

muy de cerca la informaci6n de Marcos (Mateo 19:1-30; 20:17-34, en

paralelismo con Marcos 10:1-52). En 10:31, Marcos tenía la máxima

“muchos primeros serán postreros, y los postreros, primeros”, que

Mateo guardó intacta en 19:30. En cambio, precisamente en ese

punto él insertó entonces esta parábola, que concluyó con una

repetición de esta máxima (20:16), sólo que ahora en orden inverso.

Así, en el evangelio de Mateo, el contexto inmediato de la parábola

es la máxima sobre la inversión del orden entre los primeros y los

postreros.

Al estudiar la parábola en sí (20:1-15) se ve que concluye con la

justificación que el dueño hace de su generosidad. La paga en el

reino, dice Jesús, no se basa en lo que nos parece justo, sino en la

gracia de Dios. En su contexto original, esta parábola probablemente

sirvió para que Jesús justificarasu aceptación de los pecadores a la luz de

las críticas de los fariseos contra El. Ellos se creen que han

“soportado la carga y el calor del día” y por la tanto merecen una

paga mayor; pero Dios es generoso y misericordioso, y acepta a los

pecadores con liberalidad, tal como acepta también a los “justos”.

Dado eso como su situación original más probable, ¿cómo funciona

ahora la parábola en el evangelio de Mateo? El punto central de la

parábola, la misericordiosa generosidad de Dios para los que no la

merecen, ciertamente permanece el mismo, pero ya no se trata de

una preocupación por justificar los propios actos de Jesús. El

evangelio según Mateo hace eso en otra parte y de otra manera. Aquí

la parábola funciona en el contexto del discipulado, en el cual

aquellos que han dejado todo para seguir a Jesús son los postreros

que han llegado a ser primeros (tal vez en contraste con los líderes

judíos, un tema que se repite en Mateo).

Muchas veces, por supuesto, el pensamiento vertical revela que se

presenta el mismo tema en ambos niveles, pero la ilustración que

acabamos de dar, demuestra cuán fructífero puede ser tal pensamiento

para la exégesis.

La interpretación de los evangelios como unidades

Parte importante del contexto literario es el interés expresado en la

composición particular de cada uno de los evangelios.

Al leer y estudiara los evangelios, hay que tomar en serio el interés

de los evangelistas en Jesús mismo, lo que El hizo y dijo, y también

las razones de ellos para volver a contar la historia a sus lectores. Los

evangelistas fueron autores, no solamente compiladores, pero esto

no quiere decir que fueran los creadores del material escrito, sino lo

112 La lectura eficaz de la Biblia

opuesto. Varios factores prohíben una creatividad mayor, incluso la

característica más o menos fija del material y la supervisión soberana

del Espíritu Santo en el proceso de transmísíón, Entonces fueron

autores en el sentido de que, con la ayuda del Espíritu Santo,

produjeron una estructura original para volver a redactar el material,

a fin de satisfacer las necesidades de sus lectores. Lo que nos

preocupa aquí es que usted esté consciente de los intereses y

técnicas de composición de los evangelistas al leer o estudiar.

En la composición de los evangelios se aplicaron dos principios: el

de selección y el de adaptación. Por una parte, los evangelistas,

como autores divinamente inspirados, escogieron las narraciones y

enseñanzas que cumplían sus propósitos. Es verdad, por supuesto,

que el interés por la preservación de lo que tenían a su disposición

puede haber sido uno de esos propósitos. Juan, quien tiene menos

narraciones, aunque mucho más extensas, nos dice claramente que

él ha sido muy selectivo (20:30, 31; 21:25). Estas últimas palabras

(21:25), dichas en hipérbole, probablemente expresan también el

caso de los otros. Lucas, por ejemplo, decidió no incluir una extensa

sección de Marcos (6:45-8:26).

Al mismo tiempo, los evangelistas y sus iglesias tenían intereses

especiales que también les hicieron adaptar lo que seleccionaron.

Juan, por ejemplo, nos dice claramente que su propósito era

teológico: “Para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios”

(20:31). Este interés en Jesús como el Mesías judío es probablemente

la razón principal para que la vasta mayoría de su material tenga que

ver con el ministerio de Jesús en Judea y Jerusalén, en contraste con

el ministerio casi totalmente galileo de los sinópticos. Para los

judíos, el hogar verdadero del Mesías era Jerusalén. Juan sabía que

Jesús había dicho que no había profeta sin honra sino en su propia

tierra. Dijo esto cuando lo rechazaron en Nazaret (Mateo 13:57;

Marcos 6:4; Lucas 4:24). En el evangelio de Juan, se refiere este dicho

como explicación del rechazo del Mesías en Jerusalén (4:44): un

discernimiento teológico profundo del ministerio de Jesús.

Este principio de adaptación es también lo que explica la mayoría

de las llamadas discrepancias entre los evangelios. Una de las más

notables de éstas, por ejemplo, es la maldición de la higuera (Marcos

11:12-14, 20-25; Mateo 21:18-22). En el evangelio de Marcos se

cuenta la historia por su significado teológico. Obsérvese que entre

el momento en que Jesús maldijo la higuera, y el momento en que se

marchitó, Jesús pronuncia una sentencia similar contra el judaísmo

por medio de la purificación del templo. Sin embargo, la historia de

la higuera también tenía gran significado para la Iglesia primitiva,

por la lección de fe que la concluye. En el evangelio de Mateo, la

Los evangelios: una historia con muchas dimensiones 113

lección de fe es el único interés de la historia, así que él relata la

maldición y su cumplimiento juntos para dar énfasis a su propósito.

Recuérdese que en cada uno de los casos, la narración de la historia

es obra del Espíritu Santo, quien inspiró a ambos evangelistas.

Para ilustrar el proceso de composición a mayor escala, veamos los

capítulos introductorios de Marcos (1:14-3:6). Estos son una obra

maestra; tan bien escritos, que muchos lectores posiblemente entienden

el propósito de Marcos, aunque no reconozcan cómo lo ha

hecho.

Hay tres aspectos del ministerio público de Jesús que son de

. especial interés para Marcos: la popularidad con las masas, el

discipulado de unos pocos y la oposición de las autoridades. Marcos

nos los presenta hábilmente en su selección y disposición de las

narraciones. Después del anuncio del ministerio público de Jesús

(1:14, 15), la primera narración recoge el llamamiento de los

primeros discípulos. Este motivo se amplia en las secciones siguientes

(3:13-19; 4:10-12; 4:34-41 y otros); entre 1:21 y 1:45, Marcos tie~

cuatro fragmentos: un día en Capernaum (1:21-28 y 29-34), una gira

de predicación corta al día siguiente (1:35-39), y la historia de la

sanidad de un leproso (1:40-45). El motivo común es la expansión

rápida de la fama y la popularidad de Jesús (Véanse vv. 27, 28, 32,

33,37,45), que culmina con el hecho de que “Jesús no podía entrar

abiertamente en la ciudad… pero Marcos ha pintado este cuadro

con cuatro narraciones solamente, más el uso de expresiones como

“muy pronto”, “al instante” e “inmediatamente”, y el uso de “y”

para comenzar la mayoría de los versículos.

A continuación, Marcos selecciona cinco tipos de narraciones

diferentes que, en conjunto, ilustran la oposición y dan la razón de

ella. Común a los primeros cuatro fragmentos es la pregunta”¿por

qué?” (7, 18, 24) o “¿qué?” (16). La oposición se produce porque

Jesús perdona pecados, come con pecadores, descuida la tradición

del ayuno y “quebranta” el día de reposo. La segunda narración de

este tipo, que Marcos incluye enseguida, (3:1-6) aclara que el

quebrantamiento del día de reposo era considerado como el mayor

insulto a la tradición de los judíos.

No queremos sugerir que en todas las secciones de todos los

evangelios se puedan descubrir tan fácilmente los intereses del

evangelista al componer su obra, pero sí que ésta es la clase de

estudio de los evangelios que se necesita.

OBSERVACIONES HERMENtUTICAS

En su mayoría, los principios hermenéuticos para los evangelios

son una combinación de lo que se ha dicho en capítulos anteriores

114 La lectura eficaz de la Biblia

acerca de las epístolas y las narraciones históricas.

Las enseñanzas y los imperativos

Si uno ha hecho la exégesis con cuidado. las enseñanzas e

imperativos que presenta Jesús en los evangelios, se deben traer al

siglo veinte del mismo modo que hacemos con Pablo – o Pedro o

Santiago – en las epístolas. Aun las cuestiones de relatividad

cultural hay que resolverlas del mismo modo. Difícilmente el

divorcio puede ser una opción válida para las parejas. cuando ambos

quieren seguir a Cristo. asunto que se repite en 1 Corintios 7:10, 11.

En cambio, en una cultura como la actual, donde en muchos lugares

uno de cada dos adultos convertidos es divorciado. el asunto de las

segundas. nupcias no se debería resolver sin consideración y amor

cristiano por los nuevos convertidos. Las primeras suposiciones

sóbre el significado de las palabras de Jesús, dichas en un ambiente

cultural enteramente diferente, se deben examinar con cuidado.

Asimismo, es muy improbable que un soldado romano nos obligue a

ir con él un kilómetro y medio (Mateo 5:41). pero en este caso. el

propósito de Jesús. el esfuerzo extra por parte del cristiano. ciertamente

se aplica a muchas situaciones comparables.

Hay que advertir algo muy importante aquí. Como muchos de los

imperativos de Jesús están puestos en el contexto de la exposición de

la Ley del Antiguo Testamento. y como a muchas personas se les

presentan como un ideal imposible. se han. ofrecido trucos hermenéuticos

para pasar por alto estas órdenes como autoridad normativa

para la Iglesia. No podemos dedicar tiempo ahora a bosquejar y

refutar estos trucos. pero debemos decir unas pocas palabras al

respecto. En el capítulo 6 de The Method and Message of Jesus’

Teachings, de Steín, se da un excelente estudio sobre lo anterior.

La mayoría de estos trucos hermenéuticos surgieron porque los

imperativos parecían leyes. . . iY tan imposibles! Además. la’ vida

cristiana. según el Nuevo Testamento. está fundada en la gracia de

Dios; no en la obediencia a la ley. Ahora bien, la consideración de los

imperativos como leyes es un malentendido. No son leyes en el

sentido de que se deban obedecer para llegar a ser cristiano o

permanecer como tal; nuestra salvación no depende de la obediencia

perfecta a ellos. Esos mandamientos son descripciones, por medio

de imperativos, de lo que debería ser la vida cristiana. como

consecuencia de que Dios nos haya aceptado a nosotros primero. La

ética del Reino para la época actual es en realidad una ética sin

represalias (Mateo 5:38-42). Esta ética se predica apoyada en el amor

de Dios por nosotros, el cual no busca el desquite. pues en el reino la

regla será “de tal Padre, tal hijo”. Primero experimentamos el perdón

de Dios, ilimitado e incondicional. pero después debe seguir nuestro

Los evangelios: una historia con muchas dimensiones 115

perdón a los demás. ilimitado e incondicional también. Alguien ha

dicho que en el cristianismo la religión es gracia y la ética es

gratitud. De donde se desprende que los imperativos de Jesús son un

mensaje para nosotros, pero no son como la ley del Antiguo

Testamento. Describen la nueva vida, que en sí no es opcional, por

supuesto. y consiste en que debemos vivir como hijos redimidos y

amados por Dios.

Las narraciones

Las narraciones tienen varias funciones en los evangelios. Las

historias de los milagros, por ejemplo, no se escriben para dar

moralejas, o como precedentes. Antes bien. en los evangelios son

ilustraciones vitales de poder del Reino. manifestado en el ministerio

de Jesús. Pueden ilustrar el temor. la fe. el fracaso. pero esa no es

su función principal. Sin embargo, hay historias como la del joven

rico (Marcos 10:17-22 paralelos) o la solicitud del privilegio de

sentarse a la diestra de Jesús (Marcos 10:35-45 y paralelos) colocadas

en un contexto didáctico, en el cual la historia misma sirve como

ilustración de lo que se enseña. Nos parece que la práctica hermenéutica

apropiada es usar estas narraciones del mismo modo

exactamente.

Así pues, el énfasis de la historia del joven rico no es que todos los

discípulos de Jesús deban vender todas sus posesiones para seguirlo.

Hay ejemplos claros en los evangelios en los cuales ese no fue el caso

(Lucas 5:27-30; 8:3; Marcos 14:3-9). La historia ilustra la dificultad

de los ricos para entrar al reino, porque tienen compromisos previos

con las riquezas, que son la seguridad de su vida. No obstante, el

misericordioso amor de Dios puede hacer milagros en los ricos

también. La historia de Zaqueo [Lucas 19:1-10) es un ejemplo de

ello.

Vemos, por tanto. la importancia de la buena exégesis para que el

énfasis que les demos a tales narraciones sea en realidad el que les da

el evangelio mismo.

Recomendación final muy importante

Esta recomendación también se aplica al estudio anterior sobre el

contexto histórico de Jesús. pero también se incluye aquí porque es

demasiado crítica para la cuestión hermenéutica. La recomendación

es: Que nadie se atreva a pensar que puede interpretar debidamente

los evangelios sin una comprensión clara del concepto del Reino de

Dios en el ministerio de Jesús. Aquí presentamos un bosquejo breve

y algunas palabras sobre la manera como esto afecta a la hermenéutica.

Ante todo, se debe saber que la estructura teológica fundamental

LA ESPERANZA ESCATOLOGICA JUDIA

El ésjaton

116 La lectura eficaz de la Biblia

de todo el Nuevo Testamento es escatológica. La escatología tiene

que ver con el fin, cuando Dios traiga esta edad a su fin. La mayoría

de los judíos contemporáneos de Jesús eran escatológicos en su

modo de pensar. Es decir, que pensaban que estaban en los últimos

tiempos, cuando Dios traería el fin de esa edad y comenzaría la

siguiente. La palabra griega para el fin que esperaban es ésjaton. Así

que pensar de manera escatológica significa estar siempre en espera

del fin.

Los cristianos primitivos entendieron bien esta manera escatológica

de considerar la vida. Para ellos, los acontecimientos de la venida

de Jesús, su muerte y resurrección y su entrega del Espíritu, estaban

todos relacionados con la llegada del fin.

La llegada del fin también significaba un nuevo principio – el

comienzo de la nueva edad de Dios, la edad mesiánica. También se

hacía referencia a la nueva edad, como “el Reino de Dios”, que

significaba “el tiempo del gobierno de Dios”. Esta nueva edad sería

una época de justicia [Isaías 11:4, 5), y los hombres vivirían en paz

(Isaías 2:2.4). Sería la época de la plenitud del Espíritu UoeI2:28-30),

cuando se celebraría el nuevo pacto de que hablara Jeremías

Ueremías 31:31-34; 32:38-40). Se acabarían el pecado y las enfermedades

(Zacarías 13:1; Isaías 53:5). Aun la creación material sentiría el

gozo de esta nueva edad (Isaías 11:6-9).

Así pues, cuando Juan el Bautista anunció que el fin estaba muy

cerca y bautizó al Mesías de Dios, el fervor escatológico llegó a su

punto más alto. El Mesías estaba cerca, y era Aquél que introduciría

la nueva era del Espíritu [Lucas 3:7-17).

Jesús vino y anunció que el reino venidero estaba cerca con su

ministerio (Marcos 1:14, 15; Lucas 17:20, 21). Echó fuera a los

demonios, hizo milagros y aceptó con liberalidad a los despreciados

y a los pecadores. Todas estas acciones eran señales de que era el

principio del fin (Lucas 11:20; Mateo 11:2-6; Lucas 14:21; 15:1, 2).

Todo lo observaban, para ver si El era en realidad el que había de

venir. ¿Traería El verdaderamente la edad mesiánica en todo su

Esta edad

(El tiempo de Satanás]

caracterizada por:

pecado

enfermedad

posesión demoníaca

triunfo de los malos

La edad futura

(El tiempo del gobierno de Dios]

caracterizada por:

la presencia del Espíritu

justicia

salud

paz

Los evangelios: una historia con muchas dimensiones 117

esplendor? Entonces, de repente, fue crucificado… y todo pareció

quedar a oscuras. Sin embargo, no fue así. Hubo una continuación

gloriosa. Al tercer día, se levantó de entre los muertos y se apareció a

muchos de sus seguidores. Seguramente ahora si restauraría “el

reino a Israel” (Hechos 1:6). En lugar de eso. volvió al Padre y

derramó el Espíritu prometido. Aquí es donde aparecen los problemas

para la Iglesia primitiva y para nosotros. Jesús ‘anunció que el

reino venidero había llegado con su propia venida. La venida del

Espíritu en plenitud y poder, con señales y maravillas, y la llegada

del Nuevo Pacto, eran señales de que la nueva era había llegado. A

pesar de esto, el fin de la edad presente parecía que no había

ocurrido todavía. ¿Cómo debían entender esto?

Desde el principio, comenzando con el sermón de Pedro en

Hechos 3, los primeros cristianos se dieron cuenta de que Jesús no

había venido para introducir el fin “último”, sino el “principio” del

fin, como era la realidad. Entonces vieron que con la muerte y

resurrección de Jesús, y con la venida del Espíritu, las bendiciones y

los beneficios del futuro ya habían llegado. En cierto sentido, por lo

tanto. ese futuro ya había llegado también. En cambio, en otro

sentido, el fin no había llegado plenamente todavía. Así que era ya.

pero todavía no.

Los cristianos primitivos, por lo tanto, aprendieron a ser gente

verdaderamente escatológica. Vivían entre dos épocas esto es, entre

el principio del fin y la consumación de ese fin. En la Cena del Señor

celebraban su existencia escatológica, al anunciar “la muerte del

Señor hasta que él venga” (1 Corintios 11:26). Ya conocían el perdón

pleno y gratuito de Dios, pero todavía no habían sido perfeccionados

(Filipenses 3:7-14). Ya tenían la victoria sobre la muerte (1 Corintios

3:22), pero todavía tenían que morir (Filipenses 3:20-22). Ya vivían

en el Espíritu, pero todavía vivían en el mundo donde Satanás los

podía atacar (Gálatas 5:16-26). Ya habían sido justificados y no

temían ninguna condenación (Romanos 8:1), pero todavía tendría

lugar un juicio en e·l futuro (2 Corintios 5:10). Ellos eran el futuro

pueblo de Dios; habían sido condicionados por el futuro. Ellos

conocían los beneficios de este futuro, vivían según sus valores, pero

ellos como también nosotros todavía tenían que experimentar estos

beneficios y valores en el mundo presente. Así que la estructura

teológica esencial para el entendimiento del Nuevo Testamento es

como se ve en el esquema acompañante.

En esta “tensión” se encuentra la clave hermenéutica para gran

parte del Nuevo Testamento. y especialmente para el ministerio y la

enseñanza de Jesús. Como el Reino, el tiempo del gobierno de Dios,

118 Lo. lectura eficaz de la Biblia

ha sido inaugurado con la venida de Jesús, se nos invita a tener vida

en el Reino, que quiere decir vida bajo el señorío de Jesús, aceptados

y perdonados gratuitamente, pero consagrados a la ética de la nueva

era, realizada en nuestra vida y nuestro Inundo, en esta edad

presente.

Así pues, cuando oramos “Venga tu reino”, oramos ante todo por

su consumación. Ahora bien, como el Reine cuya consumación

anhelamos ya ha comenzado a “venir”, la mísme oración está llena

de consecuencias para el presente.

LA VISION ESCATOLOGICA DEL NUEVO TESTAMENTO

El ésjaton

~comenzado consur:nadak ESTA EDAD (posando) __

- – – – – –LA EDADFüTURA (sin fin) ————-

lA <‘.ro:r. ‘j l<l l4

resurrección segundo venido

Yo Todavía no:

justicia justicia completa

paz paz completa

salud ni enfermedad ni muerte

Esplritu en plenitud completa

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