8. Orientación

Fíjese en el estado de tormento de los condenados, y piense bien la diferencia entre ángeles y demonios, y ahí verá qué es el pecado.

Los ángeles son puros; los demonios son sucios: santidad y pecado son dos extremos.

El pecado habita el infierno, la santidad el cielo.

Recuerde que toda tentación viene del diablo, para hacerle ser como él es; y toda disposición santa viene de Cristo, para hacerle ser como Él es.

Acuérdese cuando peque, que está usted imitando y aprendiendo del diablo, y será, hasta ese instante, como él (Juan
8:44).

Y la finalidad que esto conlleva es que también usted sienta los mismos sufrimientos que él.

Si el infierno de fuego no es bueno, tampoco lo es el pecado.


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