18-ESCENARIO BIBLICO – Costumbres Matrimoniales – 18/26 – Fred H. Wight

Costumbres Matrimoniales

LA POLIGAMIA EN LOS TIEMPOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO

La ley mosaica permitía la poligamia entre el pueblo hebreo.

Las esposas tenían cierta protección contra abusos, y había varios reglamentos en atención a esos matrimonios. Había entre los israelitas una tendencia muy marcada hacia la monogamia. Sin duda la razón principal para esto era que la costumbre de tener más de una esposa era muy costosa para la mayoría del pueblo.

La ley prohibía la multiplicidad de esposas en los reyes de Israel (Deut. 17:17). La causa de la mucha dificultad en las vidas de David y Salomón fue por seguir el ejemplo de los reyes paganos de sus tiempos de tomar muchas esposas, y especialmente esposas paganas, en lugar de obedecer la ley de Dios.

La influencia del Antiguo Testamento en favor de la monogamia, se ve de dos maneras. Primero, se pintaban cuadros de hogares desgraciados por causa de haber más de una esposa en él. Difícilmente entre las esposas rivales, como en el caso de Lea y Raquel (Gen. 30) y también Ana y Penina (1 Sam. 1:1-6) arguye fuertemente en favor de la monogamia. Segundo, la monogamia entre religiosos y de ciertos caracteres sobresalientes nos dan el eje recto para el pueblo en general. Hombres como Adán, Noé, José, Moisés y Job, tuvieron sólo una esposa. También el sumo sacerdote (Lev. 21:14) y los profetas fueron, hasta donde sabemos, monógamos.

DIVORCIO EN LOS TIEMPOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO

Por centurias ha sido posible para un marido en tierras árabes divorciarse de su esposa, solamente por la palabra hablada. La esposa así divorciada tiene derecho a todos sus vestidos, y el marido no puede quitarle nada de lo que ella lleve puesta sobre su persona. Por esta razón, las monedas, su cofia, sus anillos y collares vienen a ser una riqueza importante en la hora de gran necesidad de la divorciada. Esta es una razón por la que hay tanto interés en el adorno personal de la novia en los países orientales. Estas costumbres de divorcio sin duda prevalecían en las tierras gentilicias en tiempos del Antiguo Testamento. Fue por esta razón que la ley de Moisés limitaba el poder del marido para divorciarse de su esposa, pues debía darle una Acta de Divorcio escrita (Deut.24:1). La costumbre judía del divorcio es superior a la arábica.

Es importante recordar que el pecado de adulterio no tenía nada que ver con el asunto del divorcio bajo la ley judía. Ese pecado castigado con la muerte (Lev. 20:10, Deut. 22:22), por apedreamiento, Si un esposo encontraba algo indecente en su esposa, podía darle una carta escrita de divorcio, lo que hacía posible que se casara con otro hombre (Deut. 24:2). Un hombre culpado infidelidad era considerado como un criminal sólo cuando había invadido los derechos de otro hombre. A una mujer no se le permitía divorciarse de su marido. El profeta Malaquías enseña que Dios aborrece el divorcio y condena severamente a un hombre cualquiera que obró traicioneramente con la mujer de su pacto (Mal. 2:14.16). Tal fue la actitud del pueblo hebreo en el asunto del divorcio. El Señor Jesús quitó todas las causas del divorcio bajo la ley, e hizo la infidelidad la única causa para el divorcio bajo la dispensación cristiana (Mat. 5:31, 32).

ESCOGER LA ESPOSA ES PRERROGATIVA DE LOS PADRES

Es bien sabido que en el Oriente, los padres de un joven seleccionan la novia para él. Esta costumbre se remonta hasta los tiempos del Antiguo Testamento. Cuando Esaú se casó contra los deseos dc sus padres, les causó una gran amargura de espíritu (Gen. 26:34, 35).

Razones para este privilegio paternal. ¿Por qué los padres han insistido en el derecho de seleccionar las novias para sus hijos? Porque la novia tenía que venir a ser un miembro del clan del novio, y por eso toda la familia estaba interesada en saber si ella convendría o no. Hay evidencia de que al menos el hijo o la hija debían ser consultados. A Rebeca se le preguntó si deseaba ir para ser la esposa de Isaac (Gen. 24:58). Pero los padres sentían que ellos tenían derecho para hacer la elección.

Amor después del matrimonio. Los orientales ven el amor entre marido y esposa casi de la misma manera que los occidentales ven el amor entre hermano y hermana. Está indicado que el padre debe amar a cada uno porque Dios los escogió el uno para el otro. Los orientales dirán que el marido y la esposa se aman porque Dios por medio de los padres los seleccionó el uno para el otro. En otras palabras, la idea común oriental es que el amor viene después del matrimonio. Cuando Isaac y Rebeca se unieron en matrimonio, nunca se habían visto antes. Y el Libro Sagrado nos dice que Isaac la introdujo en “la tienda de su madre Sara, y tomó a Rebeca por mujer; y amóla” (Gen. 24:67).

Amor antes del matrimonio. Aun cuando es cierto que la mayor parte de las parejas orientales no tienen oportunidad para amarse antes del matrimonio, la Biblia da algunos ejemplos de esa clase de amor, que vale la pena tomarlos en cuenta. El caso de Jacob y Raquel es la ilustración más notable de ello. Este fue amor a primera vista (Gen. 29:10-18). El Génesis describe su amor por ella con estas memorables palabras: “Así sirvió Jacob por Raquel siete años: y parecieronle como pocos días, porque la amaba” (Gen. 29:20). Otro ejemplo de amor antes del matrimonio es el de Sansón que amó Timnah una mujer de las hijas de los filisteos” (Jue. 14:2), y Michal, la hija de Saúl, que amó a David, y después llegó a ser su esposa (1 Sam. 18:20).

LLEVANDO AL CABO LAS NEGOCIACIONES PARA OBTENER LA ESPOSA

Las costumbres árabes en ciertas regiones de las tierras cuando inician las negociaciones para asegurar la novia para su hijo, ilustra en muchos respectos las prácticas bíblicas. Si un joven tiene los medios suficientes para proveer una dote matrimonial, entonces sus padres escogen la joven y se da principio a las negociaciones. El padre llama a un hombre que actúa como agente para él y su hijo. El agente es llamado “el amigo del esposo” por Juan el Bautista (Jn. 3:29). Este hombre está perfectamente informado respeto de la dote que el joven puede pagar por su novia. Entonces junto con el padre del joven o algún otro hombre pariente, o de ambos, va al hogar de la novia. El padre anuncia que su agente hablará de parte de ellos, y luego el padre de la novia designará otro agente represente. Antes de empezar las negociaciones, se ofrece a los visitantes una taza de café, pero ellos rehúsan tomarlo hasta que su misión esté terminada. Así el siervo de Abrahán cuando se le ofreció alimento por los padres de Rebeca, dijo: “No comeré hasta que haya dicho mi mensaje” (Gen. 24:33). Cuando los dos agentes se encuentran, y las negociaciones dan principio en serio, deben consentir en la mano de la joven y deben ponerse de acuerdo sobre la cantidad de la dote que debe el joven pagar por la novia. Cuando ha habido acuerdo en esto, los agentes se levantan y cambian congratulaciones. Entonces se trae el café, y todos beben de él como un sello del convenio en que han entrado.

LA DOTE MATRIMONIAL

Razón de la dote para la familia de la novia. En el Oriente, cuando los padres de la novia dan a su hija en matrimonio, están ciertamente disminuyendo la eficiencia de la familia. A menudo las hijas solteras atienden el ganado de sus padres (Ex. 2:16), o trabajan en el campo, o prestan su ayuda de otra maneras. Así, sobre el matrimonio, se pensará de una joven que está aumentando la eficiencia de la familia de su esposo y disminuyendo la de sus padres. De allí que un joven que espera tomar posesión de la hija debe estar en condiciones de ofrecer alguna compensación adecuada. Tal compensación sería la dote del matrimonio. No siempre se requería que la dote se pagase al contado; podía pagarse con servicios. Como Jacob no pudo pagar de contado, dijo: “Te serviré siete años por Raquel” (Gen. 29:18). El rey Saúl requería la vida de cien filisteos como dote para que filisteos como dote para que David asegurara a Michal como su esposa (1 Sam. 1S:25).

Razón de la dote para la novia. Era una costumbre establecida que al menos algo del precio de la dote sería dado a la novia. Esto era además de cualquiera otra dadiva personal de los padres a la novia. Lea y Raquel se quejaron acerca de la mezquindad de su padre Laban. Acerca de ello dijeron: “El nos vendió; y aun se ha comido del todo nuestro precio” (Gen. 31:15). Labán disfrutó del beneficio de los catorce años de trabajo de Jacob, sin hacer la debida compensación al menos por parte de ello como una dádiva para Lea y Raquel.

Como una esposa divorciada en el Oriente tiene derecho a su guardarropa, es por esta razón que mucho de la dote personal consiste de monedas, su cofia, o joyas de su persona. Esto viene a ser una riqueza para ella en caso de que su matrimonio termine en fracaso. Es por esto que la dote es muy importante para la novia y se pone sobre esto tal énfasis en las negociaciones que precede al matrimonio para sacar la mayor ventaja. La mujer que tenía dracmas y perdió una, se acongojó de tal manera por la pérdida pues que la dracma era sin duda parte de la dote de su matrimonio. (Luc. 15:8, 9).

Dote especial del padre de la novia. Es una costumbre que padres que están en posibilidades de hacerlo den a sus hijas dote especial en su matrimonio. Cuando Rebeca dejó la casa de su padre para ser la novia de Isaac, su padre le dio una dama de compañía y algunas otras damiselas para que la atendieran (Gen. 61). Y Caleb dio a su hija por dote un campo con manantiales de agua (Jue. 1:15). Tal era algunas veces la costumbre en los pos antiguos.

LOS DESPOSORIOS

Diferencia entre una promesa y los desposorios. Una promesa de matrimonio entre los judíos de los tiempos bíblicos podía ser acuerdo sin compromiso formal. Podría haber varios compromisos de esta clase que se quebrantaban. Eran los desposorios los unían, más bien que una sencilla promesa. La promesa podía hacerse a un lado, pero el contrato de esponsales era considerado final.

Los desposorios como un pacto. Entre los antiguos hebreos los desposorios constituían un pacto hablado. Ezequiel representa a Dios como casándose con Jerusalén, y las siguientes palabras son las que él usa: “Y díte juramento, y entré en concierto contigo, dice el Señor Jehová. Y fuiste mía” (Ezeq. 16:8). Después del exilio de Israel los desposorios incluían un documento escrito y firmado de matrimonio.

LA CEREMONIA DE DESPOSORIOS

Los desposorios se celebraban de la siguiente manera: Las familias del novio y de la novia se reunían con algunas otras que servían dc testigos. El joven daba a la joven ya un anillo de oro o algún otro artículo de valor, o simplemente un documento en que le prometía casarse con ella. Entonces él le decía: “Veis por este anillo (o esta señal) que tú estás reservada para mí, de acuerdo con la ley de Moisés y de Israel”.

Diferencia entre los desposorios y el matrimonio mismo. Los desposorios no eran lo mismo que el matrimonio. Por lo menos pasaba un año entre uno y otro. Estos dos eventos no deben confundirse. La ley dice: “¿Y quien se ha desposado con mujer y no la ha tomado?” (Deut. 20:7). Estos dos eventos se diferencian: desposar a una esposa, y tomarla, es decir, en matrimonio efectivo. Era durante este período de un año, entre el desposorio y el matrimonio, que María se halló haber concebido un hijo por el Espíritu Santo (Mat. 1:18).

LOS VESTIDOS DEL NOVIO Y DE LA NOVIA

Cuando llegaba la noche en que debían principiar las festividades del matrimonio, y era tiempo de ir por la novia, el novio se vestía de rey, tanto como posible. Si era lo suficientemente rico para afrontar la situación, llevaba una corona de oro. De otra manera sería una guirnalda de flores, recién cortadas. Sus vestidos eran fumados con incienso y mirra, su cinto era de seda de brillan colores, sus sandalias cuidadosamente adornadas con listones, y en esto daba la impresión de “paños volantes” de capas sueltas con gracioso donaire peculiar de las tierras del Oriente. Por el momento el campesino parece un príncipe entre sus compañeros, todos le pagan la deferencia debida a su exaltado rango. Esta preparación del novio para su matrimonio ha sido aptamente descrita en la profecía de Isaías, “Porque me vistió de vestidos de salud, rodeóme de manto de justicia, como a novio me atavió, y como a novia compuesta de sus joyas” (Isa. 61:10).

El adorno de la novia era un asunto muy costoso y primoroso. Se concedía mucho tiempo para la preparación de su persona, ponía todo el esfuerzo para hacer su rostro brillante y lustroso un lustre parecido al mármol. Las palabras de David deben sido el ideal de ella: que “nuestras hijas sean como las esquinas labradas a la manera de las de un palacio” (Sal. 144:12). Las guedejas oscuras de su cabello estaban siempre adornadas con perlas. Era ataviada con todas las piedras preciosas y las joyas la familia había heredado de sus generaciones pasadas. Las que muy pobres para afrontar todo esto, pedían prestado lo que podías de sus amigas.

Las festividades matrimoniales y especialmente el vestido de novia, siempre serían recordados por ella. El profeta Jeremías hace una referencia a este pensamiento. “¿Olvidase la virgen de su atavío y la desposada de sus sartales?” (Jer. 2:32). El apóstol Juan vio a la nueva Jerusalén “dispuesta corno una novia ataviada para su ritual” (Apoc. 21:2).

EL NOVIO VA A TRAER A LA NOVIA

Algunas veces los parientes de la novia la llevan a la casa de novio donde va a estar su nuevo hogar. Pero más frecuentemente como fue el caso de las diez vírgenes en la parábola de Cristo, el novio mismo fue en persona a traerla a su hogar para que se efectuaran las festividades matrimoniales allí.. Antes de dejar la casa que antes fue su hogar, ella recibe las bendiciones de sus padres y parientes. Así los parientes de Rebeca la enviaron con una bendición típica oriental de matrimonio. “Nuestra hermana eres; seas en millares de millares, y tu generación posea la puerta de sus enemigos” (Gen. 24:60). La novia deja la casa de su padre adornada y perfumada y con una corona en su cabeza. La descripción que en la Escritura hace Ezequiel de la novia, es muy apropiada, “Y te atavié con ornamentos, puse ajorcas en tus brazos, y collar a tu cuello; y puse joyas sobre tus narices, y zarcillos en tus orejas, y diadema de hermosura en tu cabeza” (Ezeq. 16:11, 12).

LA PROCESION MATRIMONIAL

El novio sale con la novia de la casa de su padres, y le sigue una gran procesión por todo el camino hasta su casa. Las calles de las ciudades asiáticas son oscuras, y es necesario que cualquiera que se aventura por ellas en la noche, lleve una lámpara o antorcha (cf. Sal. 119:105). A los convidados que no fueron a la casa de la novia, se les permite unirse a la comitiva por el camino, y van con todo el grupo a la fiesta del matrimonio. Sin lámpara o antorcha no pueden unirse a la procesión, o entrar a la casa del novio.

Las diez vírgenes esperaron la procesión a que llegara al punto en que ellas esperaban, y las cinco prudentes pudieron unirse porque ellas tenían reserva de aceite para sus lámparas. Pero las vírgenes Insensatas no tenían reserva de aceite y así, no estando preparadas, no pudieron entrar a las bodas (Mat. 25:1-13).

Las lámparas que llevaban estas vírgenes han sido descritas por el Dr. Edersheim de la manera siguiente:

“Las lámparas consistían en un receptáculo redondo para poner resina o el aceite para la mecha. Esta se colocaba en una taza, o en platillo hondo… que estaba afianzada por el cabo aguzado a un madera, con el cual era llevada en alto”.

Al ir de la casa de la novia a la del novio, ella dejaba su cabello suelto flotando, y su cara estaba cubierta con un velo. Algunos de sus propios parientes le precedían en la procesión, y regaban mazorcas de maíz tostado para los niños a lo largo del camino. Había demostraciones de alegría en todo el trayecto hasta su destino. Parte de la procesión eran hombres que tocaban tambores y otros instrumentos musicales, y danzaban por todo el trayecto. Uno de los castigos profetizados por Jeremías para los judíos, por causa de su pecado, era el quitarles las alegrías del matrimonio. “Y haré cesar de Judá, y de las calles de Jerusalén, voz de gozo y voz de alegría voz de esposo y voz de esposa” (Jer. 7:34).

EL ARRIBO A LA CASA DEL NOVIO

EL momento más importante de todas las festividades matrimoniales, es aquel en que la novia entra en su nuevo hogar. Y como el novio y la novia generalmente usan coronas, el salmista debe haber captado este momento importante en el matrimonio del rey: “Con vestidos bordados será llevada al rey; vírgenes en pos de ella: sus compañeras serán traídas a ti. Serán traídas con alegría y gozo: entrarán en el palacio del rey” (Sal. 45:14, 15).

Después de haber llegado a la casa del novio, algunas de las mujeres más ancianas toman la tarea de arreglarle el cabello a la novia. Sus guedejas flotantes quedaron escondidas bajo el grueso velo. Desde este momento en adelante, la costumbre dicta que su cara no sea revelada en público. Se le conduce a su lugar bajo el dosel, que está localizado o sea en el interior de la casa o si el tiempo lo permite, al aire libre. Su lugar esta al lado de su esposo, donde ambos escucharán nuevas bendiciones dadas por uno de los de sus padres, o por alguna persona importante que esté presente. En las bodas de Caná de Galilea, Jesús fue el invitado mas prominente que estuvo presente, y sin duda que a El se le pidió que pronunciara la bendición sobre los recién casados. (Jn. 2:1.11).

LA FIESTA MATRTMONIAL

A cada invitado que asiste a una fiesta de bodas se le exige usar vestido de bodas (Mat. 22:12). El banquete de bodas es presidido por cl maestresala (Jn. 2:8, 9). Es su obligación tener cuidado de los preparativos, y durante la fiesta, él anda en derredor y entre invitados, para ver qué les hace falta. El da orden a los sirvientes para que lleven al cabo todos los detalles necesarios. La expresión “hijos de la cámara nupcial” (Mat. 9:15), usada por Jesús (véase texto griego) simplemente quería decir los invitados al matrimonio. El maestresala de la fiesta daba gracias en la comida y pronunciaba la bendición en los momentos señalados. También bendecía el vino. Era costumbre decir enigmas en tales fiestas como lo hizo Sansón en su casamiento (Jue. 14:12-18). Durante la comida prevalecía jovialidad, y se esperaba que los invitados exaltaran a la novia.

No había ceremonia religiosa en la fiesta. En lugar de ella es han las bendiciones de los parientes y amigos. La bendición de agentes de los arreglos de la boda de Ruth y Booz es un buen eje pío de lo que debe incluirse en tal bendición (Ruth 4:11). Esto corresponde a los buenos deseos de los invitados a los matrimonios occidentales. Después que terminaba la fiesta del matrimonio, el esposo era escoltado por sus amigos al apartamento a donde su esposa había sido conducida previamente. Las festividades matrimoniales con parientes y amigos duraban toda una semana (cf. Jue. 14:17), pero el número completo de días de lo que se llamaba días del “matrimonio” eran treinta.

Algunos eventos especiales de las festividades matrimoniales

DEDICACION DE UNA CASA RECIEN CONSTRUIDA

Que había la costumbre aceptada entre los judíos de dedicar una morada nueva ya construida, se entiende por las palabras de la ley mosaica: ¿Quién ha adquirido casa nueva, y no la ha estrenado?” (Deut. 20:5). Sin duda que los elementos tanto sociales como devocionales quedaban dentro de la ocasión. Una costumbre similar había en algunas tierras antiguas y modernas del Oriente.

El encabezado del Salmo treinta dice: “Salmo cantado en la dedicación de la casa de David”. Esto parece revelar que David celebró la entrada a su casa con un servicio especial o fiesta de dedicación. Spurgeon cita a Samuel Chandler que nos dice en relación con esta costumbre:

“Era muy común que cuando una persona había terminado su casa y entrado en ella, hacer la celebración con gran regocijo, y hacer un festival, al cual eran invitados sus amigos, y llevar acabo algunas ceremonias religiosas, para asegurarse la protección del Cielo”.

DESTETAMIENTO DE UN NIÑO

El destetamiento de un niño es un evento muy importante vida doméstica del Oriente. En muchos lugares esto se celebra una reunión festiva de los amigos, festejándolo con una ceremonia religiosa, y algunas veces la formal presentación del arroz al niño.

Entre los árabes aldeanos de Palestina, a los niños se les alimenta por dos años, y algunas veces aun por cuatro o cinco años. Al destetado, se le dan al niño algunos bocados deliciosos para en sus encías y hacerle olvidar la leche materna (cf. Sal. 131:2).

Las antiguas madres hebreas también destetaban a sus niños tardíamente. Una madre dijo a su hijo: “Hijo mío, ten piedad de mí que te he llevado nueve meses en mi vientre y te amamanté tres años y te sustenté hasta que has llegado a esta edad” (2 Macabeos 7:27). Es probable que a la edad de los tres años, o aun tarde, cuando Ana destetó a Samuel y lo llevó al santuario de Dios para presentarlo delante del Señor, llevando las ofrendas reglamentarias (1 Sam. 1:23). El ejemplo escritural de la fiesta de destetamiento fue la que se celebró para Isaac.

La Escritura nos dice: “Y creció el niño, y fue destetado; Abraham hizo gran banquete el día que fue destetado.” Isaac 21:8). Debe haber sido una fiesta de gran regocijo y dedicación al Señor.

TIEMPO DE LA COSECHA

En el Oriente, el tiempo de la cosecha es siempre un tiempo de grandes festividades. Para los judíos de los tiempos de la Biblia, era también un tiempo de gran alegría. El profeta dijo: “Alégrense delante de ti como se alegran en la siega” (Isa. 9:3). La ley estipulaba dos fiestas que eran también festivales de las cosecha (23:16). La primera de ellas se llamó en un tiempo “La Fiesta de la siega” Y más tarde llamada la Fiesta del Pentecostés. Esta fiesta se celebraba después de la cosecha del grano. Y era para dar gracias a Dios por la cosecha que se había recogido. Era tiempo de descansar del trabajo (Ex. 34:21). También eran tiempos de fiesta (Ex. 23:16). La segunda de estas fiestas era llamada de Recolección, y se celebraba después de recogidas las cosechas de grano, fruta, vino, aceite. Este también era el tiempo de dar gracias a Dios y alegría por las cosechas. Se le llamaba también Fiesta de los Tabernáculos (Lev. 23:39-43), porque la gente moraba en cabañas para recordar los días pasados en el desierto.

TRASQUILA DE LAS OVEJAS

Parecería, por las referencias bíblicas, que la trasquila de las ovejas era otro tiempo especial para festividades en el antiguo hogar hebreo.

Fue en los tiempos de la trasquila cuando tuvo lugar el contratiempo entre David y el rico Nabal (1 Sam. 25:4). Referente a la fiesta de Nabal la Escritura nos dice: “Y Abigail se vino a Nabal, y he aquí que él tenía banquete en su casa como banquete de rey”. (1 Sam. 25:36). Otro ejemplo es la fiesta de la trasquila de Absalón, tiempo en el cual el asesinato de Amón fue perpetrado (2 Sam. 13:23). Los dos ejemplos de esta clase de fiestas indicarían por si mismos que éste no era sino tiempo sólo de festejar. Pero sin ninguna duda, en muchos hogares píos era tiempo de acción de gracias a Dios por la lana que obtenían de sus ganados.

Usos y costumbres de las tierras bíblicas por Fred H. Wight

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  1. Andrés Vázquez

    ¿Sigue realizándose actualmente, entre el pueblo judío, la tradicción de organizar una fiesta el día que se desteta a un niño?

    Gracias por sus comentarios.

  2. raul monzon rios

    enviemen mas informacion




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