26-ESCENARIO BIBLICO – ( concluye ) – La esclavitud en tiempos bíblicos – 26/26 – Fred H. Wight

La esclavitud en tiempos bíblicos

LA ESCLAVITUD BAJO LA LEY DE MOISES

La esclavitud entre los mismos judíos. Los judíos podían ser alquilados por sus propios hermanos como sirvientes, pero no se les permitía ser “esclavos de cautiverio” (Lev. 25:39, 40).

En lo concerniente a uno de esos alquilados como sirviente, el Señor ha dicho: “No te enseñorearás de él con dureza; mas tendrás temor de tu Dios” (Lev. 25:43). Tal esclavitud era de ordinario tenida con los pobres a causa de las deudas que el hombre no podía pagar (Ex. 22:2, 3). Tal esclavo hebreo podía ser redimido por sus parientes en cualquier tiempo (Lev. 25:48, 49). Si no era redimido, era puesto en libertad después de seis años de trabajo y se le enviaba con presentes y ganados y frutos (Deut. 15:12-14). Un esclavo hebreo podía, por amor a su amo, optar no ser puesto en libertad en el año séptimo, y así convertirse en esclavo a su amo por toda su vida. Se observaba la siguiente costumbre en tales casos: “Entonces tomarás una lesna, y horadarás su oreja junto a la puerta, y será tu siervo para siempre” (Deut. 15:17).

La esclavitud con amos hebreos y esclavos advenedizos. La Mayor parte de estos esclavos eran los capturados en tiempos de guerra vease Núm. 31:26 y Deut. 21:10) Algunos eran traídos de los mercados de esclavos extranjeros (Lev. 25:21). Los extranjeros que vivían en la tierra podían llegar a ser esclavos por la misma razón que los hebreos, a través de pobreza o hurto. Tales esclavos eran tratados como propiedad del amo (Lev. 25:45). Hay indicaciones, sin embargo, que algunos de ellos fueron libertados bajo ciertas condiciones, y algunos escritores tienen la opinión que fueron libertados bajo la ley del Jubileo.

Protección a los esclavos. FI Código Mosaico tiene varios reglamentos que protegen los derechos y privilegios de los esclavos. Por ejemplo, la ley del esclavo fugitivo era favorable a los esclavos y fue elaborada para protegerlos de la opresión (Deut. 23:15, 16) Todos los privilegios religiosos de que gozaban los israelitas libres, estaban asegurados para sus esclavos, incluyendo el descanso del sábado (Ex. 20:10), el derecho para asistir en las fiestas nacionales (Deut. 16:10, 11), y el derecho para participar en las reuniones dcl pueblo para oír la lectura de la ley (Deut. 31:1043).

Por qué la ley mosaica permitía la esclavitud en lugar de abolirla. Cuando la ley fue dada en el Monte Sinaí la esclavitud era universal entre las naciones del mundo. No sería práctico terminar con ella de una sola vez. Más bien, las leyes fueron dadas para prevenir que los peores abusos y males de ella, existieran entre los judíos. W. M. Taylor ha dicho lo siguiente respecto a la ley de la esclavitud, divorcio, etc.

“Es notable, sin embargo, que dondequiera que se toleran asuntos dudosos, por causa de estar muy profundamente arraigadas para ser removidas mediante una prohibición inmediata, la legislación en relación con ellas es de tal carácter como para mitigar los males, y preparar el camino para su final represión”.

La sabiduría de tal política se ve en la influencia actual de la legislación mosaica sobre la esclavitud de los judíos. Debido a esta influencia, la esclavitud entre los judíos mismos había desaparecido casi por completo para el tiempo de Cristo y sus discípulos

LA ESCLAVITUD BAJO LOS ENEMIGOS DE ISRAEL

Muchos de los judíos experimentaron la esclavitud bajo gobiernos extranjeros en tiempos de las cautividades. Fueron hechos cautivos en guerra por los fenicios quienes los vendieron a los griegos (Joel 3:4-6). Los filisteos también los dominaron y los entregaron a Edom (Amós 1:6). Cuando los asirios conquistaron Samaria, muchos de los judíos fueron llevados a la tierra de Asiria para servir como esclavos de las gentes (2 Reyes 17:6). Cuando Jerusalén fue destruida, los babilonios se llevaron muchos hebreos a Babilonia como esclavos en esa capital extranjera (2 Crón. 36:20). En fecha posterior, los comerciantes asirios vinieron a este campo para conseguir esclavos judíos (1 Macabeos 3:41. en el Apócrifa). Y en los días de la supremacía de Roma muchos judíos sirvieron como esclavos en el Imperio. Pero la esclavitud bajo la dominación gentil fue con seguridad en todo diferente a la esclavitud bajo la ley mosaica.

Los amos fueron crueles en su mayoría y los esclavos eran oprimidos por lo general, grandemente.

LA ESCLAVITUD EN EL IMPERIO ROMANO

Carácter y extensión de la esclavitud. En el primer siglo la vida humana ciertamente se cotizaba ésta muy bajo, porque se ha estimado que la mitad de la población del Imperio, o cerca de sesenta millones de gentiles, eran esclavos. Los propietarios de esclavos se hicieron brutales, y los esclavos mismos no tenían esperanza, pues muchos de ellos estaban corrompidos. La mayor parte de estos esclavos habían sido conquistados en guerra. Algunos de los cautivos eran mas educados que sus captores. Sucedió así que algunas veces los esclavos griegos se convirtieron en maestros de escuela para los familiares de sus amos.

La ley romana y el esclavo. Bajo la ley romana, el esclavo no tenía los derechos, o tal protección como la que se disfrutaba bajo la ley hebrea. El amo podía mandar crucificar a un esclavo por cualquiera razón. Augusto César mandó crucificar treinta mil esclavos durante su reinado. Un esclavo que robaba podía ser marcado en la cara por su amo con las letras C. F. que representaban las palabras Cave Furem que querían decir “he aquí al ladrón”. Y en el caso de esclavos que se escapaban, si eran aprehendidos, su amo podía marcarlos, aumentarles la labor acostumbrada, o podía mandarlos matar si así lo deseaba. La ley le permitía ser reinstalado con misericordia, por la intercesión de un amigo especial del amo. El apóstol Pablo era amigo de Filemón y fue quien intercedió en favor del esclavo escapado, Onésimo. La Epístola a Filemón es el ruego de Pablo a su amigo en favor del esclavo convertido. Sin duda Filemón dio a Onésimo su libertad después de recibir la carta de Pablo.

Actitud de los apóstoles hacia la esclavitud en el Imperio Romano. No trataron de quitar ese mal terrible inmediatamente. Esto habría sido una tarea sin esperanza, y tal pretensión habría sido sin duda aplastada por la mano de hierro de Roma. Más bien ellos se satisfacían con predicar los principios cristianos, y predicar el evangelio de la liberación del pecado de tal manera que el resultado llegara a ser la abolición de la esclavitud humana a través del poder conquistador de Cristo. La carta de Pablo a Filemón sin duda ha hecho más para dominar la esclavitud que cualesquiera otro documento escrito.

Uso en el Nuevo Testamento de la palabra “esclavo” con relación a Cristo. En vista de la manera cómo eran tratados los esclavos con frecuencia en el primer siglo, es interesante que los apóstoles una y otra vez se llamaron a sí mismos los esclavos de Cristo. Pablo se refiere a él mismo (Rom. 1:1 y Fil. 1:1), Santiago, Pedro y Judas hacen lo mismo (Sant. 1:1; 2 Ped. 1:1; Judas 1). Ser esclavo de Cristo era ser libertado para Dios (1 Cor. 7:22). Por supuesto, algunos de estos esclavos del primer siglo eran tratados como amigos en quienes se depositaba la confianza, amando ellos realmente a sus amos y sirviéndoles fielmente. Este es el cuadro de los verdaderos creyentes con relación a Cristo. Cristo es nuestro Dueño, y nosotros sus esclavos amantes y voluntarios.

Atletismo Griego y Espectáculos Romanos

Después de la victoria de Alejandro Magno, los juegos y los de­portes gimnásticos de los griegos se fueron introduciendo en Palestina, y en Jerusalén se construyo un gimnasio. Estos eventos atléticos agradaron a los gentiles, pero eran repugnantes a los Judíos piadosos, porque eran de un carácter desmoralizador. Los que tomaban parte en estas contiendas, lo hacían desnudos. Bajo el gobierno de los Macabeos estos espectáculos se acabaron, pero Herodes el grande los restauró, construyendo un teatro en Jerusalén, y en otras par­tes. Los romanos tenían muchas de las costumbres atléticas griegas, pero llegaron a darle una importancia especial a sus espectáculos de gladiadores.

LOS JUEGOS OLIMPICOS GRIEGOS
Carácter de los juegos olímpicos. Aunque los cuatro principales juegos griegos eran: Los Isthmicos, los Nemean, los Phythian, y los Juegos Olímpicos, los últimos eran sin duda los más celebrados.

Tenían lugar cada cuatro años en Olympia en honor del dios Zeus. El evento daba principio con una presentación especial de ofrendas a varios dioses y héroes. Después de esto había cuatro carreras cor­tas para determinar al vencedor; luego se hacían las carreras largas; y luego venia una contienda de quíntuplo naturaleza que incluía saltos, carreras, tejos, lanzamiento de lanza, y lucha; luego había las carreras de carros, boxeo, carreras con armaduras, y contiendas entre heraldos y trompeteros.

Preparación para los juegos olímpicos. Los que tomaban parte en las competencias estaban bajo reglas muy rígidas, que principiaban con una dieta prescrita para sus comidas en los hogares, y por treinta días antes de principiar los eventos, todos residían en un lugar donde pudieran estar en constante supervisión. Tenían que confor­marse con la abstención de golosinas, a ejercitar sus cuerpos regu­larmente, y a obedecer todas las reglas de los juegos cuando se celebraran los eventos. El apóstol Pablo se refiere a esta disciplina propia cuando escribe a los corintios: “Y todo aquel que lucha, de todo se abstiene” (1 Cor. 9:25). Y al joven Timoteo dice: “Y aun también el que lidia, no es coronado si no lidiare legítimamente” (2 Tim. 2:5).

Trofeos para los vencedores en los juegos. Cuando se terminaba un evento atlético, un heraldo proclamaba en voz alta el nombre del vencedor y la ciudad de donde procedió. Se le entregaba un ramo de palma por los jueces, entregándose los premios el último día de los juegos. Llegó a ser costumbre el dar a los vencedores una corona hecha de hojas de lo que se consideraba ser un árbol sagrado, el olivo silvestre. Pablo se refiere a la naturaleza incorruptible de la co­rona del cristiano, en contraste con un premio de los juegos griegos el cual perece. “Y ellos, a la verdad, para recibir una corona co­rruptible: mas nosotros, incorruptible” (1 Cor. 9:25). Pedro abun­daba en el mismo pensamiento cuando escribió: “Vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria” (1 Pedro 5:4).

Alusiones a las carreras en las Epístolas. Pablo se compara a un corredor olímpico cuando escribe: “Prosigo al blanco, al premio de la soberana vocación de Dios en Cristo Jesús” (Fil. 3 :14). En cuanto a su despedida, él declara: “He acabado la carrera” (2 Tim. 4:7). El escritor de los Hebreos mira la carrera cristiana como es­tando frente a una multitud de espectadores: “Por tanto nosotros también, teniendo en derredor nuestro una tan grande nube de tes­tigos, dejando todo el peso del pecado que nos rodea, corramos con paciencia la carrera que nos es propuesta” (Heb. 12:1).

Alusiones a la lucha y boxeo en las Epístolas. Al escribir acerca de la competencia del cristiano con los poderes de Satanás, Pablo lo asemeja a un partido de lucha, tal como era parte de la activi­dad del festival de Juegos Olímpicos. La contienda era entre dos hombres y cada uno procuraba arrojar al suelo al otro hombre, y cuando uno de ellos lo conseguía primero, arrojándolo al suelo, mante­nía abajo al oponente con las manos en el cuello, y era declarado vencedor. Cuando Pablo escribió a los romanos “que me ayudéis con oraciones por mí a Dios” (Rom 15:30), el deseaba que pusieran en sus oraciones tal energía como un luchador ponía sus esfuerzos para vencer cii la contienda Al escribir a los corintios Pablo claramente se refiere al boxeo El dice de esta manera “Peleo no como quien hiere al aire antes hiero mi cuerpo y lo pongo en servidumbre” (1 Cor. 9:26, 27). El pensaba tener su cuerpo bajo control, porque sí uno lo hiciera, entonces seria descalificado para ser un obrero cristiano efectivo.

Alusiones a varias ideas atléticas en el Nuevo Testamento. El apóstol Pablo era adicto a hacer uso del atletismo para ilustrar la verdad. A los filipenses les habló de “combatiendo juntamente por la fe del evangelio” (Fil. 1:27). Las palabras “combatiendo junta­mente” quieren decir “actuando como atletas en concierto”. En el lenguaje del atletismo moderno, él pensaba en la importancia del “equipo espiritual” en el trabajo de la Iglesia. Y cuando Pablo pen­saba en dar una cariñosa reprensión a dos mujeres de Filipo que no tenían las mismas ideas, también las cumplimentaba refiriéndose a ellas como “las que trabajaron juntamente conmigo en el evangelio” (Fil. 4:3). Aquí también la referencia es a los atletas. Estas mujeres eran atletas espirituales. El decía que habían trabajado juntamente con él, como los jóvenes trabajaban juntos para ganar una contien­da atlética. Judas escribió a sus lectores, insistiendo “que contendáis eficazmente por la fe que ha sido una vez dada a los santos” (Judas 3). El usaba otra palabra atlética.

ESPECTÁCULO DE LOS GLADIADORES ROMANOS
Una de las principales formas de diversión de los romanos dc la primitiva era cristiana fue condenar a los criminales, especial­mente a los cristianos, a pelear con los leones, osos, elefantes o tigres en el anfiteatro del Imperio, delante de grandes multitudes de es­pectadores. Las multitudes urgían a las bestias arrojándoles dardos o gritando en un mal espíritu, para luego ver a las pobres víctimas hechas pedazos por el animal. Pablo se refiere a esta práctica cuando dice: “Si como hombre batallé en Efeso contra las bestias” (1 Cor. 15:32). Se cree sin embargo, que Pablo estaba comparando sus mas amargas experiencias en Efeso (Hechos 19), con tal con­tienda en el anfiteatro, porque él mismo era ciudadano romano, y los romanos no permitían que un ciudadano fuera sujeto a degene­ración tal como pelear con las bestias. El escritor de los Hebreos compara las experiencias de sus oidores a lo que sucede en la arena. “Por una parte, ciertamente, con vituperios y tribulaciones fuisteis hechos espectáculo” (Heb. 10:33).

Los romanos tenían una costumbre en la arena, a la cual Pablo se refiere. A menudo permitían a los hombres que peleaban con las bestias en la mañana, tener armadura y equipo para pelear contra los animales. Pero en el último evento que se realizaba cerca del mediodía, los hombres que estaban desnudos y sin ninguna armadura o defensa eran traídos soltando a los animales sobre ellos Así al relatar el sufrimiento de los apóstoles, Pablo dice: “Porque a lo que pienso, Dios nos ha mostrado a nosotros los apóstoles por los postreros, como a sentenciados a muerte Porque somos hechos espectáculo al mundo, y a los ángeles, y a los hombres” (1 Cor 4: 9).

Usos y costumbres de las tierras bíblicas por Fred H. Wight

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  1. Jacqueline

    Hermosa informaciòn, me es de mucha ayuda. Serìa bueno que se citaran las fuentes, para constataciones y ampliaciones. Tal vez estàn, pero no he sabido hallarlas. Bendiciones

  2. dios les continue bendiciendo comenze hacer un estudio y me parese muy bueno

  3. CARLOS Bocanegra

    Excelente, da un amplio conocimiento para poder aprender y enseñar la palabra de Dios.Siga por favor enseñando. Bendiciones




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